Las bodas son momentos que jamás se van a olvidar en la vida, desde su preparación meses antes de la ceremonia hasta el final de la luna de miel. Por este motivo, es normal que los novios busquen la perfección ante un día tan importante para ellos, qué vestido elegir, qué menú se adapta mejor a los gustos de los invitados, qué detalle sorprendente regalar a los familiares y amigos que han asistido…, pero también qué ritual realizar para inmortalizar el amor que hay entre la pareja.

 

Ceremonia de la luz

 

La ceremonia de la luz es un ritual que ha ido cogiendo fuerza con el paso de los años y que representa la unión de las vidas de los novios en una vida común. Es un momento emotivo y muy personal de los contrayentes que dura poco tiempo pero que simboliza el gran amor que ambos se procesan.

Se necesitan tres velas para completar la ceremonia, dos velas idénticas que portarán los novios de manera individual y otra de mayor tamaño. En el instante preciso, ambos encienden sus respectivas velas que representan sus vidas y, de manera coordinada, juntan sus llamas para prender la vela común.

Este tipo de celebración no tiene un momento exacto para realizarse. Hay novios que prefieren hacerlo al entrar a la iglesia y otros que deciden llevarlos a cabo después del intercambio de anillos. Además, se puede realizar tanto en bodas civiles como en religiosas, aunque en este último se precisa de la autorización del párroco ya que su origen no tiene sentido religioso.

Si queréis alejaros de las bodas clásicas, la ceremonia de la luz es perfecta para darle un toque más personal y emotivo tanto para los propios novios como para los invitados al enlace.